Néstor Martínez de Santelices: héroe «anónimo» de la Revolución.

Para los conocedores de la historia y la política, los estudiosos de temas internacionales y algunos miembros del Ministerio del Interior puede que su nombre sea conocido; pero para muchos cubanos, especialmente los jóvenes de la Cuba de hoy, su nombre no es representativo y hace que su espíritu quede como uno de los héroes anónimos de nuestra Revolución.

Néstor Martínez de Santelices: héroe «anónimo» de la Revolución.

por: Anabel Abrue Veranes

Para los conocedores de la historia y la política, los estudiosos de temas internacionales y algunos miembros del Ministerio del Interior puede que su nombre sea conocido; pero para muchos cubanos, especialmente los jóvenes de la Cuba de hoy, su nombre no es representativo y hace que su espíritu quede como uno de los héroes anónimos de nuestra Revolución.

Cuba en 1975, se encontraba inmersa en una de las misiones internacionalistas más importantes de su historia y de la historia del mundo, la guerra de Angola.

En el contexto sociopolítico de la época, en Angola «dos gobiernos afirmaron representar al nuevo Estado» angolano. En la guerra civil que se daba en este país africano, se involucraron grandes potencias, lo que dio pie a un conflicto internacional: «el MPLA[1] fue apoyado por la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y ayudado por tropas de Cuba, mientras que Sudáfrica, los Estados Unidos y otras potencias occidentales se aliaron con la UNITA[2] y su líder, Jonas Savimbi.»

En 1987, Cuba refuerza las posiciones de las FAPLA[3] a solicitud del Presidente de la República Popular de Angola con el objetivo de impedir que fuerzas sudafricanas se apoderaran de significativas áreas de la nación.

Entre los soldados designados, para tan importante misión, se encontraba Néstor Martínez de Santelices, quien entonces era miembro de la Dirección de Operaciones Especiales del Ministerio del Interior.

Nació en la Ciudad de La Habana, un 12 de octubre de 1957 en el seno de una familia revolucionaria. Creció en el entorno cálido y tranquilo que se vislumbraba en la entonces naciente Revolución de Cuba; igual que cualquier niño cubano común y corriente, Néstor realizó sus estudios primarios, secundarios y medios, siempre destacándose como buen estudiante.

A lo largo de su corta vida, Néstor tuvo dos grandes pasiones: el deporte y la literatura; de la primera se valió para realizar estudios universitarios, puesto que sus aptitudes como deportista le sirvieron para matricular en el Instituto Superior de Cultura y Educación Física Manuel, Piti, Fajardo, estudios que realizaba antes de salir a cumplir la misión internacionalista.

Según se expone en su biografía llegó a convertirse en «un deportista destacado, como tal, obtuvo medallas en competencias nacionales de polo acuático, kayak, velas, canchas, orientación subacuática. Formó parte de la representación cubana en los Juegos de los Ejércitos Amigos celebrados en la URSS en 1983. La Federación Internacional de Taekwon-Do le concedió la cinta negra.»

Estas capacidades deportivas le valieron también para su trabajo como oficial operativo de la contrainteligencia en el Ministerio del Interior, institución a la que se integra con solo 20 años (1977) como parte de la Seguridad del Estado.

De su otra pasión, la literatura, queda aún evidencia, sus cuentos, sus fábulas, sus poemas, de los cuales algunos fueron publicados en su libro Tener que dejarte, son testimonio de la creatividad y el don de la escritura que poseía. Fue premiado en algunas ocasiones en los talleres literarios del ministerio. Todavía se recuerda su inquietud literaria y que siempre encontraba tiempo para escribir y leer.

Resulta casi imposible para un joven cubano en la actualidad imaginarse el sacrificio realizado por este joven y por sus compañeros al sentir el llamado del deber, tener que dejar a la familia, la novia, los amigos, posponer los sueños y enfrentarse a la posibilidad de perder la vida por un ideal.

En 1987, «al hacerse necesario reforzar la presencia cubana en la República Popular de Angola, Néstor es seleccionado para integrar el nuevo destacamento de combatientes cubanos, que partirían hacia este hermano país».

Con el reflejo del dolor todavía latente en el rostro, un amigo y compañero de lucha me cuenta como fue la reacción ante la noticia de que debían cumplir tan peligrosa misión:

todo fue muy rápido, no me lo esperaba, existía la posibilidad de morir pero teníamos que cumplir con el deber, ya nos habían advertido de los peligros y se sentía un poco de dolor al tener que dejar a la familia atrás sin apenas explicarles qué íbamos a hacer, yo le ofrecí a mi novia, actualmente mi esposa, que tuviéramos un hijo, pero ella se negó, pues no había terminado todavía los estudios y yo tenía solamente 21 años.

Un hecho que me marcó para siempre, cuando todos esperábamos el ómnibus, fue cuando me encontraba acostado en mi litera en la parte de abajo y miro para la cama de la izquierda hacia arriba y veo a Néstor Martínez, acostado en posición boca abajo con las manos en la barbilla mirando para afuera por la ventana, como le corría una lágrima y me viré para el otro lado, para no molestarlo ya que estaba engorrionado puesto que todos nos preguntábamos ¿quiénes serán los que regresarán?

Como parte de la Compañía 3 del batallón de Tropas Especiales, Néstor cumplió diversas y riesgosas misiones, así lo narra él mismo en sus anotaciones de la guerra, ya que se disponía a escribir la historia de las Tropas Especiales en la Guerra en Angola.

Aprovechó sus habilidades deportivas para enseñar a miembros de su compañía algunos elementos de karate, a tirar con pistola e incluso mejorar la puntería tirando el cuchillo a algún árbol. Sus relaciones con sus compañeros eran muy buenas y su desempeño en la guerra muy valorado.

Realizó funciones de explorador en busca de huellas, minas y tanteando el terreno enemigo con el objetivo de entregar información que permitiera el avance de las tropas angolanas. Su espíritu de compañerismo lo demostró cuando murió Urtate, un compañero de combate, recogió información de los sucesos para que su historia no quedara olvidada, y emprendió una misión para la que no se encontraba en ese momento en condiciones pero que según sus propias palabras: «fue como un homenaje a él.»

Nunca abandonó los medios para escribir, se deshizo de muchas otras cosas, pero sus libretas y sus cartas fueron también su compañía en estos meses. Siempre buscó el momento para escribir y así lo hizo hasta el día antes de su muerte. Tenía una opinión muy particular sobre la guerra, sobre la cual escribió:

La Guerra

Hay que estar en guerra para comprender el significado de la paz; y no hablo de lo que la paz significa para el desarrollo y la evitación de muertes, hablo de la paz emocional del individuo.

Hay que estar muy enfermo para sentir placer por la guerra, es anormal, la vida tiene demasiados placeres, incluso para un hombre solo.

Desgraciadamente, esta es una época en que las guerras son necesarias, aun así, no deja de ser cosas de locos, y llegará el día en que la palabra «guerra» aparezca en el diccionario y su significado sea: Antigua y olvidada inclinación de los hombres a destruirse unos a otros.

Angola, 16 de marzo de 1988

Néstor muereel 21 de mayo de 1988, hace ya 28 años de ese fatídico día. Según testimonios de sus compañeros de lucha, cayó en una emboscada de los sudafricanos durante una exploración del camino junto a Lázaro Rodríguez, miembro de las FAR.

Su muerte constituyó un duro golpe para los compañeros de lucha, y en Cuba se le han realizado diversos homenajes por heroicidad, entre ellos se encuentra el nombramiento, realizado el 18 de julio de 1989 —en ocasión de la graduación de alumnos del Instituto Superior de Cultura Física Manuel, Piti, Fajardo—, como Licenciado en Cultura Física Post-Mortem.

Cientos de miles de cubanos arriesgaron sus vidas para apoyar a la hermana nación de Angola en su lucha; algunos como Néstor perecieron en esa lucha, pero no fue en vano, Cuba desempeñó un importante papel en la guerra que precipitó el fin del conflicto internacional que se venía dando en esta región africana, propició la independencia de Namibia y aceleró la crisis final del Apartheid.

[1] MPLA: Movimiento Popular para la Liberación de Angola

[2] UNITA: Unidad Nacional para la Independencia de Angola

[3] FAPLA: Fuerzas Armadas Populares de Liberación de Angola

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