«Caer preso, sÃ, era una posibilidad, pero en el fondo yo creÃa que era muy improbable. Es como dijo el Che Guevara cuando estaba en México y pasaron preguntando a quien avisar en caso de muerte. Es ahà cuando te das cuenta que sà te puedes morir, pero no importa porque tú estás defendiendo una causa justa. Aquel momento inicial del arresto fue aplastante. Fue el instante más difÃcil, te cae toda la realidad arriba de los hombros y uno piensa: ¿y ahora, mi familia? ¿Cuándo la vuelvo a ver? ¿La volveré a ver? Todas esas preocupaciones se te vienen encima».
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