Nostalgia

Hoy, 4 de junio del 2014, he sido ascendido al grado de primer teniente. En torno al ascenso, hubo un acto político y una actividad que disfruté de lo lindo. Quizás se me fueron por la garganta unos traguitos de más, pero nada traumático. Los grados me los puso la persona que ha devenido en alguien demasiado importante para mi vida: mi novia Hayat. Realmente no estaba feliz por los grados sino por la alegría que transmitía la gente al darme las felicidades, creo que por primera vez he sentido el regocijo inmaterial puro, cómo me explico: que no hubiera importado si me hubieran puesto sobre el hombro una cáscara de aguacate, lo más tangible fueron las felicidades y celebraciones, sumadas todas, las sinceras y las no tanto.   Entre música, baile, cervezas y algunos tragos combustionó la tarde cual gasolina de avión. Ya de vuelta, estando en el Semáforo de Guanabacoa vi a un amigo (para siempre) de mi inigualable.

Victoria diplomática en Nueva York

Este 19 de mayo se cumplieron 20 años de que el Concejo de la ciudad de Nueva York adoptara una proclama como tributo de recordación al centenario de la caída en combate de nuestro apóstol José Martí. El hecho, un triunfo de la Revolución, irritó al entonces alcalde Rudolph Giulani, aliado incondicional de la mafia contrarrevolucionaria de Miami. En el contexto del proceso actual de restablecimiento de relaciones con Estados Unidos queremos rememorar este acontecimiento histórico, fruto del trabajo diplomático de la Misión de Cuba ante las Naciones Unidas y del cual el autor formó parte. José Martí, insigne patriota, ser humano excepcional capaz de sintetizar en sí mismo la más excelsa ternura, el amor.

Manuel Moreno Fraginals y la historia como arma

PALABRAS EN LA APERTURA DEL TALLER LA HISTORIA COMO ARMA   En enero de 1964 Manuel Moreno Fraginals escribió la breve pero magistral introducción con la que completaba la investigación más trascendente que hizo en su vida. Allí expuso expresamente lo que pretendía con El Ingenio, el carácter heterodoxo de su aproximación, los resultados nuevos y diferentes a los que había llegado y las funciones que podía desempeñar la obra respecto al conocimiento de la historia de Cuba, la formación de la nación y las ansias que tenía la sociedad cubana en aquel momento de tomar posesión de todo, del país en que vivíamos, su pasado y su futuro. «Sin un estudio exhaustivo de la economía azucarera no hay posibilidad alguna de interpretar la historia de Cuba», decía. Pero afirmaba que los demás aspectos de la sociedad deben ser analizados, y buscar las articulaciones.

En el tíbiri tábara, Oscar

Esperaba a una amiga. Olguita siempre llegaba tarde, porque los profesores de Letras nunca, pero nunca terminaban a tiempo.  Parecía ser cuestión de principio. Así que me senté en uno de esos enormes bancos de madera que había en el Dihigo, saqué un libro y me olvidé del ruido ambiente. Hasta que una voz aguda me interrumpió  con decisión: -Ay, miren eso, cruza las piernas como las damitas y lee francés… ¿ya te enseñaron que Máximo Gómez ganó la guerra de independencia, o eso lo prohíbe el materialismo histórico? Me volví. En pleno decenio gris-  cinco años para otra generación, pero a la nuestra la doblaron- uno no hablaba con cualquiera, ni tampoco.

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